Ahorrar e invertir está muy bien, pero a veces el mayor impacto en nuestras finanzas no viene de ganar más, sino de evitar fugas de dinero que pasan desapercibidas. Son gastos pequeños, recurrentes o mal gestionados que, a lo largo del año, suman cifras sorprendentes.
Aquí veremos los errores más comunes, ejemplos reales y cómo ponerles freno para que tu bolsillo deje de sangrar poco a poco.

1. Pagar comisiones bancarias innecesarias
Ejemplo real: Juan tiene una cuenta corriente que le cobra 9 € al mes de mantenimiento. No le presta atención porque “es poco”. Al final del año, ha perdido 108 € solo por no buscar una alternativa gratuita.
Por qué pasa: Muchas personas mantienen la misma cuenta de toda la vida, aunque el banco haya cambiado sus condiciones. Además, no revisan extractos ni comparan ofertas.
Cómo evitarlo:
- Busca cuentas online sin comisiones de mantenimiento, administración o transferencias.
- Negocia con tu banco si tienes domiciliada nómina o recibos: en muchos casos te eliminan las comisiones.
- Activa alertas para cualquier cargo no previsto.
💡 Dato: Según el Banco de España, un cliente medio puede ahorrar entre 60 y 150 € al año cambiando a una cuenta sin comisiones.
2. No renegociar seguros cada año
Ejemplo real: María lleva 5 años con el mismo seguro de coche. Nunca ha tenido un parte, pero su prima ha subido 20 € cada año. Ha pagado 200 € extra por no pedir ofertas a otras aseguradoras.
Por qué pasa: Las renovaciones automáticas son cómodas, pero las aseguradoras tienden a aumentar la prima año tras año confiando en que el cliente no comparará.
Cómo evitarlo:
- Revisa el precio de tu seguro al menos un mes antes de la renovación.
- Compara con comparadores online y presenta esas ofertas a tu compañía.
- Si no igualan el precio o las coberturas, cambia.
💡 Truco: Muchas aseguradoras hacen descuentos de hasta el 20% si contratas online o agrupas varios seguros (hogar + coche, por ejemplo).
3. No cancelar suscripciones que no usas
Ejemplo real: Pedro se apuntó a un gimnasio en enero. Fue tres meses y luego dejó de ir, pero siguió pagando 39 € al mes. Al final del año, ha tirado 351 €.
Por qué pasa: Las suscripciones automáticas son fáciles de contratar y difíciles de notar en el día a día. Plataformas de streaming, apps, software, gimnasio… todas se cargan de forma silenciosa.
Cómo evitarlo:
- Haz una lista de todos tus pagos recurrentes y revisa cada uno.
- Cancela lo que no uses o busca planes compartidos.
- Usa apps que detecten suscripciones y te avisen antes del cobro.
4. No aprovechar descuentos o devoluciones
Ejemplo real: Ana compra siempre en el mismo supermercado sin fijarse en las ofertas o cupones de devolución. A lo largo del año podría haber ahorrado 200 € aprovechando promociones.
Por qué pasa: Falta de tiempo, desconocimiento o pensar que son descuentos pequeños que “no valen la pena”.
Cómo evitarlo:
- Revisa folletos digitales antes de hacer la compra.
- Usa tarjetas de fidelidad o cashback.
- Acumula compras grandes en días con descuento especial.
5. Usar tarjetas de crédito sin controlar intereses
Ejemplo real: Luis paga con su tarjeta de crédito aplazando 500 € al 20% TAE. Tarda un año en liquidarlo y paga 100 € en intereses.
Por qué pasa: El pago aplazado parece cómodo, pero es una deuda muy cara. Muchas personas no se fijan en el TAE ni calculan cuánto pagarán de más.
Cómo evitarlo:
- Si usas crédito, que sea solo en casos puntuales y págalo en el mes.
- Revisa la configuración de tu tarjeta para que el pago sea total y no “mínimo”.
- Si tienes deuda, busca una tarjeta o préstamo con menor interés para refinanciar.
6. No revisar tarifas de luz, gas o internet
Ejemplo real: Clara lleva tres años con la misma tarifa de internet a 60 € al mes. Hoy podría pagar 40 € con una oferta equivalente. Ha gastado 240 € extra al año.
Por qué pasa: El mercado de energía y telecomunicaciones cambia constantemente. Las compañías suelen reservar sus mejores precios para nuevos clientes.
Cómo evitarlo:
- Revisa al menos una vez al año tus facturas y compara precios.
- Llama a tu compañía y di que has encontrado una oferta mejor: muchas veces te igualan el precio.
- Considera tarifas indexadas en luz si puedes ajustar consumo a horas más baratas.
7. Comprar por impulso
Ejemplo real: Un café diario “take away” a 2 € parece insignificante. Pero en un año laboral de 220 días, son 440 €.
Por qué pasa: La compra por impulso es emocional, no racional. Suele estar motivada por estrés, aburrimiento o marketing.
Cómo evitarlo:
- Haz una lista antes de comprar y cíñete a ella.
- Aplica la “regla de las 24 horas” para compras no esenciales.
- Lleva un registro de gastos para ser consciente del impacto acumulado.
8. No planificar impuestos
Ejemplo real: Un autónomo no separa dinero para el IVA trimestral y acaba pidiendo un préstamo rápido con altos intereses para pagarlo.
Por qué pasa: Falta de previsión y desconocimiento de deducciones.
Cómo evitarlo:
- Separa un porcentaje de cada ingreso para impuestos.
- Infórmate de deducciones y gastos fiscalmente deducibles.
- Si eres asalariado, revisa tu retención para evitar sustos en la declaración.
9. Mantener dinero parado sin rentabilidad
Ejemplo real: Laura tiene 10.000 € en una cuenta corriente que no genera intereses. En una cuenta remunerada al 2% TAE, ganaría 200 € al año.
Por qué pasa: Miedo a invertir o desconocimiento de opciones seguras como depósitos o cuentas remuneradas.
Cómo evitarlo:
- Mantén solo el fondo de emergencia en cuenta corriente.
- El resto colócalo en productos que den rentabilidad y estén acorde a tu perfil de riesgo.
- Compara cuentas y depósitos con el TAE más alto.
Conclusión: pequeños cambios, grandes ahorros
La mayoría de estos errores no se deben a grandes malas decisiones, sino a pequeñas negligencias repetidas en el tiempo. La buena noticia es que corregirlos no requiere grandes sacrificios, solo un poco de organización y revisión periódica.
Lista de acción rápida para evitar fugas de dinero:
- Revisar y eliminar comisiones bancarias.
- Comparar seguros y renegociar anualmente.
- Cancelar suscripciones no utilizadas.
- Aprovechar descuentos y programas de fidelidad.
- Evitar el crédito caro y pagar siempre el total mensual.
- Revisar tarifas de luz, gas e internet.
- Reducir compras por impulso.
- Planificar impuestos.
- Poner a trabajar el dinero parado.
Hacer esta revisión una vez al año —o incluso cada seis meses— puede suponer ahorros de cientos o miles de euros, sin necesidad de ganar más ni privarte de lo esencial. Al final, la clave está en ser consciente de a dónde va tu dinero, y en recordar que, en finanzas personales, lo que no controlas, te controla a ti.
